miércoles, 13 de marzo de 2013

... LOS FANTASMAS DE SAN LUIS ... ( final )






     


Al final del día se repitió el ritual.

    Esta vez, Manuel llegó un poco antes y fue testigo de como los operarios colocaban todas las herramientas en el cajón de costumbre, lo rodeaban con la gruesa cadena y le ponían el candado.

       La noche volvió a ser tranquila …

     Sobre las seis de la madrugada Manuel con su linterna caminó hasta la habitación donde estaba el cajón. Quería ver que todo estaba bien antes que ellos llegasen.

       Quedó perplejo … el cajón intacto … las herramientas … fuera … en el suelo … como el día anterior …

       Estaba seguro que no había escuchado ningún sonido … nada de anormal … alguien estaba gastando una pesada broma a todos los operarios …

 

      Cuando ellos llegaron no supo que decirles … pero tomó una decisión … la noche siguiente sería diferente …

          Y lo fue.

        Cuando llegó para una noche más de trabajo, volvió a ver cómo los operarios cerraban sus herramientas.

          --- Os voy a pedir una cosa.

          --- Di Manuel.

          --- Suban ese cajón en la grúa.

         Se miraron entre si. La obra tenía una grúa que se elevaba a unos 15 metros de altura.

         --- Parece una buena idea.

        El operador de la grúa bajó los cables y el cajón quedó suspendido … a esa altura …

         --- Veréis que de ahí ya no habrá bromas.

        Se fueron más tranquilos … nadie sacaría sus herramientas desde 15 metros.

 

 

 

       Pero Manuel tenía una idea más. Llevaría la silla para esa misma habitación … esa noche vigilaría desde ahí mismo … y claro … con su radio …

        Esta vez no tenía el periódico … llevaría un libro.

       Sobre las cuatro de la madrugada un sonido raro le sobresaltó … su radio de repente aumentó el volumen …

    La miró atentamente … en la pantalla los dígitos de repente tomaron vida … los diferentes canales se fueron sucediendo …

       Meditó un poco … posiblemente necesitaba pilas nuevas … la falta de intensidad haría que el sistema digital se volviese loco …

        Entonces escuchó unos pasos, mismamente detrás suya …

        Se volvió rápidamente con su linterna … pero no había nadie …

        Qué estaba pasando? Alguien se estaba divirtiendo a costa de él?

 

      La temperatura bajó de repente … podía ver el vapor de su respiración … sería normal … si no fuese Junio …

           Era todo muy raro …

          Después sintió que alguien estaba a su lado … podía escuchar su respiración … de nuevo giró la linterna en todas las direcciones … nadie …

          Escuchó claramente una voz … …

          “--- Ya crees ahora Manuel?”

         Intentó levantarse … pero era como si estuviese pegado a la silla … su cuerpo no obedecía …

        Dejó caer la linterna y casualmente ella se quedó apuntando a uno de los rincones de la habitación … 

 

 

 

 

       Empezó a ver que algo se movía … algo que planeaba sobre el suelo … sin tocarlo … era un martillo … seguido de otro … y otro … y una sierra … todas las herramientas … una a una … se fueron colocando de forma ordenada … en una pirámide … en poco más de 15 minutos volvió a repetirse el monte que viera los dos días anteriores.

 

 

 

 

      De repente sintió que ya se podía mover …

      Cogió la linterna y de un golpe salió de la silla …

      Sintió un movimiento y lo siguió iluminando el suelo …

    Fuera de la habitación el suelo era de tierra … Manuel, siempre apuntando al suelo se dió cuenta que quedaban en la tierra la marca de unos zapatos que seguían un poco adelante de los suyos … como si alguien estuviese caminando delante de él … pero no había nada … solo las marcas … de repente pararon …

 

 

 

 

 

        --- Qué pasa Manuel?

        Era el primero de los operarios que llegaba …

    Manuel estaba blanco … le temblaban las piernas … un poco desordenadamente contó sus experiencias de aquella noche …

       Mostró la pirámide de herramientas en el suelo de la habitación de siempre …

      Guardó su radio y su libro y con su mochila salió corriendo … ahí no volvería nunca …

      Al salir algo llamó su atención … miró hacia arriba … suspendido de la grúa seguía el cajón de herramientas … aparentemente todo normal … pero él sabía que lo bajarian … y que estaría vacío.

 

Dramatizaciónjorge peres


INVESTIGACIÓN:

 

         Esta es una de las historias que se cuentan en la calle San Luis de Sevilla en el histórico barrio de La Macarena.

          No es la única … pero los sitios donde se registran sensaciones anormales se concentran en una circunferencia de 100 metros.

         Varios investigadores estudiaron profundamente todo aquel espacio.   

Hay varias teorías que intentan justificar la presencia de fantasmas en la zona.

 



 


       Una de ellas cuenta que en principios de los años 80, en una excavaciones se encontró un túmulo, presumiblemente romano, con huesos de seis personas … toda una familia … y ahí encontraron también una lapida en latín que decía: “No turbar la paz de este lugar.” … al no respetar la inscripción los espíritus de los seis estarían ahí para vengarse …

 

 

 

 

Otra dice que, en inicios del siglo XX un hombre bien conocido de todos, de su nombre, D. Manuel Cantelar, cansado de Ser atormentado por fantasmas en su casa, colocó un afilado cuchillo junto del corazón y se lanzó corriendo contra la pared muriendo en el acto. Dicen los vecinos que su alma jamás abandonó la zona.

 

 

 

      Otra dice que en la misma calle vivía un hombre, conocido por sus modos afeminados y sus repetidos y largos viajes.

    Sus vecinos se dieron cuenta que, determinada vez el tiempo de viaje se prolongaba mucho más de lo que era costumbre y hablaron con la policía.

     Personándose en el local la fuerzas del orden encontraron un piso limpio y muy bien ordenado, sin señales del habitante.

      Ya en una segunda o tercera visita, uno de los policías miró curiosamente un baúl que a nadie llamó la atención y que se encontraba en el salón mayor … intentó abrirlo pero estaba cerrado y ha tenido que forzarlo con su pistola … dentro estaba el cuerpo, ya en avanzado estado de descomposición del dueño de la casa.

        Dicen que su espíritu aún sigue en la calle.

 

 

 

 

        La verdad es que la empresa de vigilancia canceló su contrato con la obra.

        Los obreros poco a poco se fueron negando a trabajar ahí.

      El espacio todavía sigue ahí … los fantasmas de San Luis también … la obra jamás se concluido.

 

 

 

BASE DE TRABAJO:

 


 


blog asesorado por LAURA GG


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lunes, 11 de marzo de 2013

... LOS FANTASMAS DE SAN LUIS ...





      Manuel Díaz esperaba que le asignasen su nuevo local de trabajo.    Sentado en el salón de espera de la empresa de vigilancia para la que trabaja ya hace 4 años, esperaba a que su jefe terminase de hablar con dos compañeros suyos. 

       La reunión parecía prolongarse. 

      De cuando en cuando las voces se escuchaban en un tono más alto … pero sin que pudiese comprender cual era el tema.

    Finalmente la puerta se abrió … sus compañeros salieron acelerados sin mirarlo siquiera. De dentro una voz potente se hizo escuchar:

       --- MANUEL DÍAAZZ!

 

 

 

 

 

       Su primera reacción fue … no tener reacción …

       --- Manuel Díaz … entre !

       Ahora el tono era más tranquilo. Se levantó y entró.

    En el despacho, su jefe miraba papeles sueltos por su mesa de trabajo … parecía estresado …

       --- Ah! Manuel … finalmente … siéntate …

      Manuel era un hombre muy alto, 1,90m … y se mantuvo de pie.

    Pasados unos minutos su jefe lo miró … al verlo aún de pie su actitud cambió.

     --- Por favor, siéntate, Manuel … y perdona … estoy un poco alterado … ya me calmaré …

      Lentamente se acomodó en la silla que tenía al lado. Miró a su alrededor … un pequeño despacho … un tanto descuidado … montones de papeles por todos lados …

        Cuando terminó su observación se dio cuenta que su jefe lo miraba fijamente …

 

 

 

 

       --- Manuel … tú crees en fantasmas?

     La pregunta, disparada así de golpe … lo pilló completamente de sorpresa … era vigilante … trabajaba en una empresa de seguridad … ese era su jefe … a qué venía una pregunta tan disparatada?

       Y su jefe seguía mirándole intensamente.

       --- No me has contestado!

      Manuel tartamudeó un poco …

      --- Yo?!!!! Yo … no …

     --- Vale! Te explico … acabo de despedir a tus compañeros.

     Manuel abrió un poco los ojos …

    --- Y eso? Qué ha pasado?

    --- Se negaron a hacer el servicio que hoy tenía para ellos.

    --- Los dos?!

   --- Sí. Alegaron que ahí había fantasmas … por eso te he preguntado …

   --- No … jamás he creído en fantasmas … ni espíritus … ni ninguno de esos temas …

   --- Ok. Me alegro. Durante las próximas dos semanas estarás trabajando en Macarena, en la calle San Luis de Sevilla … un solar en construcción.

    --- Muy bien.

 

 

 

 

      Salió del despacho y miró su reloj … todavía faltaban un par de horas para su horario de trabajo.

      Dos horas después cruzaba el famoso arco de la Macarena con su mochila y buscando la calle que su jefe le había dado.

       No fue difícil.

      Los obreros aún estaban guardando sus herramientas. Se presentó …

       --- Hoy te toca aquí? A ver cuanto aguantas …

      Los miró con aire interrogativo …

      --- Qué queréis decir?

     --- Que cada día conocemos nuevo vigilante … aguantan máximo … tres días.

    --- Y eso porqué?

    --- Pues … dicen que hay fantasmas por aquí …

   --- Ya he escuchado esa tontería … pues yo no creo en esas cosas … por eso … me temo que tendréis que verme por aquí mucho tiempo.

    Ellos sonrieron y salieron.

 

 

 

 

     Manuel abrió su mochila y sacó su radio … la llevaba siempre para todo los sitios donde trabajaba … era su compañía por la noche … y no era una radio cualquiera … tenía una buena marca … y era digital … la puso encima de una mesa improvisada que tenía para si … sintonizó un canal de música … y se preparó para dar una vuelta para reconocer todo el local.

     La verdad es que no era muy grande.

    Todo normal … todo tranquilo …

   Tenía una silla y había llevado el periódico del día … todo prometía una noche normal.

    Y lo fue.

 

 

       Por la mañana, poco después de salir el sol volvieron los operarios.

       --- Qué tal te fue?

       --- Muy bien … todo tranquilo … y sin fantasmas … eh eh eh

      Se fueron a preparar para empezar su trabajo y el apagó su radio y reunió sus cosas … ahora iría para casa dormir.

      Uno de los operarios entró en el pequeño prefabricado …

      --- Cómo te llamas?

      --- Yo?! Manuel … Manuel Díaz.

      --- Ven … tienes que ver algo.

    Lo siguió por la obra. En un rincón miró el lugar señalado por el operario … ahí ya estaban todos los demás …

    Un monte de herramientas estaba amontonado de una manera ordenada … casi matemática … 

 

 

 

 

     --- Qué pasa? --- no comprendía todo el silencio que se hacía sentir.

     --- Son nuestras herramientas.

     --- Normal … no?

     --- No!

     --- Cómo que no?

     --- Las dejamos en aquel cajón --- señalaban un cajón al otro lado de la habitación … se vía que estaba cerrado con una cadena y un candado.

     --- Y por qué no están ahí?

     --- Dímelo tú … has pasado la noche aquí !

    Uno de ellos tenía una llave, la usó en el candado y abrió el cajón … estaba vacío …

    Manuel intentaba comprender … habían dejado las herramientas cerradas en un cajón con cadena y candado y por la mañana estaban fuera … eso le olía a broma …

     --- Os falta alguna de las herramientas.

     --- No … está todo aquí.

    --- Entonces no hay más que hablar. Os deseo un buen día … yo me voy a dormir.

     Ante el continuo silencio, Manuel cogió su mochila y se fue a casa.



                                              ( continuará ... )