lunes, 11 de marzo de 2013

... LOS FANTASMAS DE SAN LUIS ...





      Manuel Díaz esperaba que le asignasen su nuevo local de trabajo.    Sentado en el salón de espera de la empresa de vigilancia para la que trabaja ya hace 4 años, esperaba a que su jefe terminase de hablar con dos compañeros suyos. 

       La reunión parecía prolongarse. 

      De cuando en cuando las voces se escuchaban en un tono más alto … pero sin que pudiese comprender cual era el tema.

    Finalmente la puerta se abrió … sus compañeros salieron acelerados sin mirarlo siquiera. De dentro una voz potente se hizo escuchar:

       --- MANUEL DÍAAZZ!

 

 

 

 

 

       Su primera reacción fue … no tener reacción …

       --- Manuel Díaz … entre !

       Ahora el tono era más tranquilo. Se levantó y entró.

    En el despacho, su jefe miraba papeles sueltos por su mesa de trabajo … parecía estresado …

       --- Ah! Manuel … finalmente … siéntate …

      Manuel era un hombre muy alto, 1,90m … y se mantuvo de pie.

    Pasados unos minutos su jefe lo miró … al verlo aún de pie su actitud cambió.

     --- Por favor, siéntate, Manuel … y perdona … estoy un poco alterado … ya me calmaré …

      Lentamente se acomodó en la silla que tenía al lado. Miró a su alrededor … un pequeño despacho … un tanto descuidado … montones de papeles por todos lados …

        Cuando terminó su observación se dio cuenta que su jefe lo miraba fijamente …

 

 

 

 

       --- Manuel … tú crees en fantasmas?

     La pregunta, disparada así de golpe … lo pilló completamente de sorpresa … era vigilante … trabajaba en una empresa de seguridad … ese era su jefe … a qué venía una pregunta tan disparatada?

       Y su jefe seguía mirándole intensamente.

       --- No me has contestado!

      Manuel tartamudeó un poco …

      --- Yo?!!!! Yo … no …

     --- Vale! Te explico … acabo de despedir a tus compañeros.

     Manuel abrió un poco los ojos …

    --- Y eso? Qué ha pasado?

    --- Se negaron a hacer el servicio que hoy tenía para ellos.

    --- Los dos?!

   --- Sí. Alegaron que ahí había fantasmas … por eso te he preguntado …

   --- No … jamás he creído en fantasmas … ni espíritus … ni ninguno de esos temas …

   --- Ok. Me alegro. Durante las próximas dos semanas estarás trabajando en Macarena, en la calle San Luis de Sevilla … un solar en construcción.

    --- Muy bien.

 

 

 

 

      Salió del despacho y miró su reloj … todavía faltaban un par de horas para su horario de trabajo.

      Dos horas después cruzaba el famoso arco de la Macarena con su mochila y buscando la calle que su jefe le había dado.

       No fue difícil.

      Los obreros aún estaban guardando sus herramientas. Se presentó …

       --- Hoy te toca aquí? A ver cuanto aguantas …

      Los miró con aire interrogativo …

      --- Qué queréis decir?

     --- Que cada día conocemos nuevo vigilante … aguantan máximo … tres días.

    --- Y eso porqué?

    --- Pues … dicen que hay fantasmas por aquí …

   --- Ya he escuchado esa tontería … pues yo no creo en esas cosas … por eso … me temo que tendréis que verme por aquí mucho tiempo.

    Ellos sonrieron y salieron.

 

 

 

 

     Manuel abrió su mochila y sacó su radio … la llevaba siempre para todo los sitios donde trabajaba … era su compañía por la noche … y no era una radio cualquiera … tenía una buena marca … y era digital … la puso encima de una mesa improvisada que tenía para si … sintonizó un canal de música … y se preparó para dar una vuelta para reconocer todo el local.

     La verdad es que no era muy grande.

    Todo normal … todo tranquilo …

   Tenía una silla y había llevado el periódico del día … todo prometía una noche normal.

    Y lo fue.

 

 

       Por la mañana, poco después de salir el sol volvieron los operarios.

       --- Qué tal te fue?

       --- Muy bien … todo tranquilo … y sin fantasmas … eh eh eh

      Se fueron a preparar para empezar su trabajo y el apagó su radio y reunió sus cosas … ahora iría para casa dormir.

      Uno de los operarios entró en el pequeño prefabricado …

      --- Cómo te llamas?

      --- Yo?! Manuel … Manuel Díaz.

      --- Ven … tienes que ver algo.

    Lo siguió por la obra. En un rincón miró el lugar señalado por el operario … ahí ya estaban todos los demás …

    Un monte de herramientas estaba amontonado de una manera ordenada … casi matemática … 

 

 

 

 

     --- Qué pasa? --- no comprendía todo el silencio que se hacía sentir.

     --- Son nuestras herramientas.

     --- Normal … no?

     --- No!

     --- Cómo que no?

     --- Las dejamos en aquel cajón --- señalaban un cajón al otro lado de la habitación … se vía que estaba cerrado con una cadena y un candado.

     --- Y por qué no están ahí?

     --- Dímelo tú … has pasado la noche aquí !

    Uno de ellos tenía una llave, la usó en el candado y abrió el cajón … estaba vacío …

    Manuel intentaba comprender … habían dejado las herramientas cerradas en un cajón con cadena y candado y por la mañana estaban fuera … eso le olía a broma …

     --- Os falta alguna de las herramientas.

     --- No … está todo aquí.

    --- Entonces no hay más que hablar. Os deseo un buen día … yo me voy a dormir.

     Ante el continuo silencio, Manuel cogió su mochila y se fue a casa.



                                              ( continuará ... )



 

 

 

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